En este momento en donde no solo estamos en reconstrucción de nuestras empresas sino transformándolas, las reflexiones durante el diseño del plan 30-30 son claves.

Podemos empezar utilizando varias metodologías existentes, sin embargo lo que no debemos de perder de vista son los grandes impulsores de este cambio.

Hoy vamos a platicar de como iniciar este proceso sin caer en complicaciones innecesarias y hacerlo desde el día UNO.

  • Primera área de interés para un negocio sano: IMPRESCINDIBLE saber en dónde estamos parados.

Todos los empleados deben saber sus resultados y como afectan estos a la empresa en cualquier momento. Esta área conlleva transparencia, un propósito en común, responsabilidad individual clara y un sistema de reportes oportuno.

  • Segunda área de interés para un negocio sano: Enfoque de solución de problemas de arriba abajo.

Este punto es un cambio radical de cómo enfrentamos los problemas en la mayoría de las organizaciones. En lugar de que los expertos decidan desde el “Olimpo”, es momento de trabajar y desarrollar a nuestros diferentes equipos con asignaciones puntuales; salir de la oficina a “mojarse” los pies en las diversas situaciones, iniciando por hablar con cada uno de nuestros colaboradores para entender la situación desde su perspectiva. El líder se vuelve el profesor y el coach.

  • Tercer área de interés para un negocio sano: Priorizar las utilidades.

Esta es la energía que le da vida a la organización. Si todos los planes que se realizan no están orientados a mejorar las utilidades desde el día UNO, por favor cámbialos. No solo hablamos de flujo de caja, hablamos de UTILIDADES reales. Y es aquí en donde la mejor manera de hacerlo es administrando los costos.

Les dejo unos tips para empezar este proceso de administración y reducción de costos:

  1. Retar el presupuesto base cada mes. Es imperativo que toda la organización busque formas de aumentar la productividad y reducir los costos. Todos los días. Desde el CEO, hasta la gente que nos ayuda con la limpieza.
  2. Responsabilidad individual, sin lugar a duda, con revisiones mensuales con ideas y acciones para lograrlo.
  3. Ser persistentes.
  4. Tener una cultura de mejora continua permanente. Que todo el equipo comprenda el impacto de la tasa de interés compuesto de las mejoras.
  5. Reducir los tiempos para ver cambios. Los resultados los debemos ver el siguiente mes, no dentro de cinco años.
  6. Tener lazos de retroalimentación. Todos deben saber sus progresos. “Todo lo que se mide rápidamente y se revisa rápidamente, se administra bien y rápido”.

Esto nunca debe ir en menoscabo de nuestros clientes y colaboradores.

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